El metano es menos abundante que el CO₂, pero su poder de calentamiento es más de 25 veces superior en un período de 100 años, y hasta 80 veces mayor en 20 años.
Origen principal: se libera en la digestión de rumiantes (como vacas y ovejas), en la descomposición de residuos orgánicos en vertederos, en los arrozales inundados y en la extracción de petróleo y gas natural (fugas en tuberías o pozos).
Cómo calienta el planeta: aunque permanece en la atmósfera menos tiempo que el CO₂ (unos 12 años en promedio), cada molécula de metano es mucho más eficaz reteniendo calor. Esto lo convierte en un gas de alto impacto en el corto plazo.
Peso en las emisiones: aporta aproximadamente un 16% de los gases de efecto invernadero a nivel mundial.
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